Nos vamos de viaje

Porque a nosotros nos gustan los coches, hoy voy a hablar de viajes. Muchos de ellos los hemos hecho o los vamos a hacer en vehículos de cuatro ruedas. Pero hay otros que hay que hacerlos en moto. Porque también nos gustan mucho las motos.

No soy nada purista. Creo que cada viaje tiene un tipo o estilo de moto y de conducción. Tampoco soy de los que se “casan” con marcas. Creo que la mayoría hacen coches y motos prácticas y mediocres, así como creo que todas han tenido o tienen un modelo de leyenda. Bueno, la verdad es que ni Dacia, ni KIA, ni Hyosung tienen ninguno… Aún, quién sabe.

Dicho esto, vámonos de viaje.

El equipaje, el justo y necesario; la cartera, lo más llena posible. Porque sí, qué cojones, nos gusta viajar con pasta y gastárnosla; y lo más importante, la compañía y el vehículo adecuado.

1. Long Way Round / Long Way Down

Por ambición que no sea. Lo que no nos van a quitar nunca es el derecho a soñar.

Nuestro primer destino son muchos a la vez. Y es que en el año 2004, el actor Ewan McGregor y el también actor y aventurero Charlie Boorman se embarcaron en uno de los viajes con los que uno siempre ha soñado. A lomos de dos BMW GS R1200, los cachondos de Ewan y Charlie salieron de Londres el 14 de abril de 2004 con la intención de dar la vuelta al mundo -de oeste a este-, y lo consiguieron.

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No sin pasar alguna penuria, y tras haber recorrido más de 20.000 millas (32.187 km) atravesando 12 países en 115 días, llegaron a NY el 29 de julio. Qué más da cuando llegaron. Lo último que uno quiere es terminar un viaje así. La pregunta es, ¿cuándo nos vamos?

Tras el éxito cosechado en su anterior hazaña, nuestros protagonistas, sedientos de kilómetros, se vuelven a montar en sus burras y, saliendo otra vez desde GB, aunque en ésta ocasión desde John O’Groats, Escocia, cruzan Europa en diagonal rumbo a Sudáfrica.

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Desde la localidad más septentrional de Gran Bretaña a Ciudad del Cabo, la capital de Sudáfrica, en dos BMWs. 15.000 kilómetros cruzando África de norte a sur atravesando, esta vez, 18 países en 85 días. Las fotos son espectaculares.

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Amén.

2. Agárrate, que vienen curvas

Todo periodista del motor, o simple aficionado a los coches de verdad, ha soñado alguna vez con su trabajo. Sí, me refiero a Jeremy Clarkson, James May y Richard Hammond, o lo que es lo mismo, a los tres presentadores del programa de coches más acojonante que existe, Top Gear. Sólo equiparable a la devoción que siento por el Madrid, este programa se supera día a día regalándonos una hora semanal de gasolina y olor a neumático quemado. Además de probar coches, han hecho todo tipo de roadtrips al volante de los pepinos más exclusivos del mercado. Tantos, que tardaríamos semanas en comentarlos.

Alguno más caerá, pero hasta ese momento se pueden ver todos online. Aquí, por ejemplo, la temporada 18. http://vimeo.com/channels/382760/page:1

Vamos al lío. Un deportivo de ensueño, más de 500 caballos bajó el capó y el placer de conducir a cielo abierto. Y curvas, muchas curvas. Más concretamente, las de Transfăgărășan, la carretera que une las regiones rumanas de Transilvania y Wallachia. Construida en la época del dictador Ceausescu, consta de cientos de curvas a lo largo de los 90 kilómetros que unen el pico más alto de los Cárpatos, el Moldoveanu, y el segundo más alto, el Negoiu.

Wide view over the northern Transfagarasan

En caso de que me dejasen elegir compañía y coche, creo que lo tendría muy claro. Un tracción trasera y una persona. Si no le gusta pasar un poco de miedo, que se baje antes de que arranque. Una y sólo una, ya que para llevar peso ya llevo el equipaje en el maletero. Las inercias son muy malas, ya lo sabemos. Así que para no sentirnos mal por dejar a nadie en tierra, nos montamos en un biplaza.

Opciones hay muchas. Aquí ya entramos en cuestión de gustos. Sería recomendable un coche rápido, ágil y potente, que frene bien y que pese poco. Van a ser cosa de 90 kilómetros que, con el coche equivocado, se nos pueden hacer largos. ¿Largos he dicho?.

Estaba pensando en qué playlist prepararía para el viaje. Aunque la verdad es que con lo que voy a llevar entre manos creo que la música va a pasar a un segundo plano…

Si acaso ésta, para cuando coronemos el Moldoveanu.

3. Descubriendo la tierra del tío Sam

“Yo no viajo para ir a alguna parte, sino por ir. Por el hecho de viajar. La cuestión es moverse”- Robert Louis Stevenson

Esto es lo que voy a hacer yo el día que decida cruzarme EEUU from coast to coast en un muscle car. Embarcarme en una nueva aventura sin meta ni plazos. Gasolina barata, moteles de carretera, la ruta 66. Parece un topicazo, y lo es. Pero me la suda. A todo el que le guste viajar se le ha pasado alguna vez por la cabeza coger un coche, ponerse las gafas de sol, y carretera y manta. Imposible no acordarse de Dennis Hopper y Peter Fonda. Sí, ésta era fácil. Es Easy Rider, pero con otro toque.

Ni Ford Cougar, ni Harley Davidson Hydra Glides, ni leches. Nosotros nos vamos en un coche yanki de verdad. De esos que usan seis u ocho cilindros, gastan como un país en guerra, miden más de cinco metros de largo y abundan en las maravillosas road movies. Al más puro estilo Miedo y Asco en Las Vegas.

Bueno, quizá lo de la mescalina, el ácido y la farlopa lo podemos dejar para más adelante. Pero el concepto es prácticamente el mismo.

Route 66

Conocida también como la Main Street of America, la Ruta 66 une las ciudades de Chicago y Los Ángeles, y atraviesa los estados de Illinois, Missouri, Kansas, Oklahoma, Texas, Nuevo México, Arizona y California -del cual vamos a hablar largo y tendido en los próximos tiempos- antes de morir en la meca del cine. A pesar de haber sido descatalogada -retirada de la Red de Carreteras de EEUU- a mediados del año 1985, la Ruta 66 sigue siendo lo que podríamos considerar como una carretera de culto. Como apunte kultureta, es necesario recordar que John Steinbeck se refería a ella como la “Mother Road” en su célebre libro Las uvas de la ira, en el cual narra las desventuras de unos granjeros de Oklahoma durante su migración a California, por culpa de la sequía y las tormentas de polvo que asolaron las Grandes Llanuras estadounidenses a mediados de la década de los treinta.

"El Valle de la Muerte", jodido secarral

“El Valle de la Muerte”, jodido secarral

Volvamos a nuestro plan.

Sabiendo que tenemos todo el tiempo del mundo, no hay prisa. Eso sí, aquí somos de preparar un poco los viajes. No me sean de esos que se dejan llevar y obedecen ciegamente lo que dicen los demás. Un poco de personalidad, por favor.

Como tenemos tropecientasmil opciones, que cada uno elija lo que más le apetezca.

Yo me pienso tomar una birra en el mirador del Gran Cañón.

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Al igual que este zagal, pretendo hacerme una foto a los pies de uno de los árboles más grandes del mundo, el General Sherman -una secuoya gigante de 83,8 m-, en el parque nacional de Yosemite.

General_Sherman_2426497682A antes de bañarme en las playas de Santa Mónica….

las-vegas Lo dicho, un viaje de ensueño al alcance de todos. Que cada uno se organice como quiera. No visitéis todo de una tacada y así podemos volver alguna que otra vez…

Eso sí. Recordad que en estates los límites de velocidad varían según el estado por el que circulemos.

mapa-limites-velocidad-estados-unidosQue si no, luego pasa lo que pasa…

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