Tocó fondo y salió a flote

Era un don nadie.

No tenía ambición y perdió el entusiasmo. Comprendió muy pronto que no era un genio, que era del montón. Enseguida descubrió la insensatez de lo humano y tuvo que aferrarse a su sentido común para no enloquecer. Denostó el sistema por sistema, se hizo lumpen y dejó pasar la vida. Apostató confundido y abrazó el vacío sin horror. Estableció códigos de conducta y límites mortificadoramente franqueables.

Intentó ser opaco y fracasó. Cedió y, acomodándose, descubrió una forma indolora de vida sin confrontación. Inquirió calladamente para alimentar su ser y descubrió la bondad de la sorpresa y deseó sorprenderse de continuo. Fracasó también y, sorprendido, aceptó que la felicidad, la sucesión de instantes felices, se basaba en cierta medida en la capacidad de sorprenderse momentáneamente y de ello hizo su credo.

Su mayor sorpresa fue el amor. Semivivo, medio dopado y despierto solo a medias, le sorprendió el amor.

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Independiente al máximo, su precaria estabilidad trastabilló por un ángel repentino que ofuscó su juicio e hizo añicos sus defensas. Laboriosamente recompuso su credo y fue obligado por él mismo a aferrarse a esa balsa que inequívocamente le llevaría al fin de sus días. Supo sin duda alguna que aquel futuro era el suyo y sin acertar jamás a explicárselo se sentenció a el.

Nunca se arrepintió.

Michel

 

 

 

Hablar por hablar

Hace unas semanas volví a ver Down by Law.

Para los que no la hayan visto, trata sobre tres tipos que coinciden en la misma celda de una cárcel de Lousiana. A pesar de que ninguno de ellos es lo que describiríamos como un ciudadano ejemplar, la verdad es que terminan entre rejas por eso que se conoce como estar en el lugar equivocado en el momento equivocado. De esa unión fortuita surge una gran película en la que lo importante no es lo que ocurre, si no lo que en ella se dice. Y la culpa de ello la tiene, en gran medida, ese dios del parloteo personado en la figura de Roberto Benigni.
A pesar de que la he visto varias veces, llevo días intentando escribir algo sobre ella y no encuentro las palabras adecuadas para hacerlo. Eso sí, cada vez que salgo a correr, voy en bici o en el metro, o se me olvida poner la música en el coche -cosa que me sucede más a menudo de lo que uno puede imaginarse-, esta escena viene a mí y no consigo quitármela de la cabeza durante un buen rato.

El acento lo bordo.

Puesto que en  las otras películas de Jim Jarmush en las que aparece Benigni –Night on Earth y Coffee and Cigarettes éste me gusta especialmente, he llegado a la conclusión de que lo que me divierte son las conversaciones en las que el toscano interviene. No me malinterpreten, las tres películas son espectaculares, el problema ha sido el enfoque de este post.

“¿Conocen este chiste? Dos señoras de edad están en un hotel de alta montaña y dice una: Vaya, aquí la comida es realmente terrible. Y contesta la otra: Sí, y además las raciones son tan pequeñas… Pues, básicamente, así es como me parece la vida. Llena de soledad, miseria, sufrimiento, tristeza… Y sin embargo se acaba demasiado deprisa.” – Alvy Singer (Annie Hall, 1977)

Si nos paramos a pensar en alguna conversación buena, muy buena, que hayamos tenido en los últimos meses, seguro que no nos vienen a la cabeza tantas como nos hubiéramos imaginado. Conversar es algo menos aleatorio de lo que parece. Juntar palabras formando frases y expulsarlas sin parar a través de los labios no garantiza un resultado interesante. De hecho, esta actividad tan habitual en nuestro día a día es lo que convierte las buenas conversaciones en un regalo, en un lujo. Y es que si todo el mundo fuese capaz de mantener una charla fascinante cada vez que abre la boca, las relaciones sociales se convertirían en algo completamente distinto, lo que no quiere decir mejor.

Todo lo que escasea es atractivo.

Conversation

Una conversación es, básicamente, la interacción entre dos o más interlocutores. El intercambio de opiniones, ideas y argumentos incluye además otros elementos como los gestos y las miradas. El lenguaje no verbal puede ser, en ocasiones, hasta más importante que las palabras. Lo mismo pasa con el silencio y su correcta utilización.

Hay personas silenciosas que son mucho más interesantes que los mejores oradores.

Benjamin Disraeli

Estas líneas, en realidad, no son más que un ejercicio de autocrítica. A pesar de que hablar es una de las cosas que más me gusta hacer, según mi querida madre siempre lo he hecho de más.

En ocasiones llegué a ser desesperante. Hasta extenuante, creo.

Fui uno de esos niños que son capaces de preguntar las cosas más absurdas sin esperar a obtener una respuesta. Parecer ser que me incomodaba el silencio, cosa fácil de entender ya que aún a día de hoy, me cuesta mucho manejarlo correctamente. No soy el único, que conste.

De esta forma, expresiones como habla más que un sacamuelas, no se calla ni debajo del agua, lo que hace este chiquillo es hablar por hablar, y un largo etcétera, se convirtieron en algo habitual cada vez que mantenía abierta la boca demasiado tiempo.

Con los años uno aprende a diferenciar cuándo está hablando de más, igual que asimila y, después reflexiona, acerca de la importancia de una buena conversación. De ahí que me cueste escribir acerca de las buenas películas. Y es que si no soy capaz de hablar correctamente, ¿quién soy yo para criticar o analizar aquello que me parece sublime?

¡Ah!, una última reflexión para los que todavía no manejamos el arte de la conversación.

“La razón de que haya tan pocas personas que resulten agradables en la conversación estriba en que cada cual piensa más en lo que se propone decir que en lo que están diciendo otros, y nunca escuchamos cuando estamos deseosos de hablar.”

La Rochefoucauld

Hablen y escuchen lo que otros tengan que decir. Antes de hablar piensen, escuchen y recuerden que, lo que nosotros queremos contar, ya lo sabemos.

Noche de reyes

“La culpa la tiene toda el árbitro, y fuera de mi casa, ¡joder!” (José Mourinho, 17/05/2013, 23:17)

Aunque ya son catorce años sin ganar, que se dice pronto, esta noche el Atleti lo tiene de cara.

Mucho que ganar, y poco que perder, justo al revés que el Madrid.

Que si Mourinho se va al Chelsea, que si es el último partido de Falcao. Ancelotti por aquí, comida sin el cuerpo técnico con Casillas y Pepe haciendo piña por allá. Simeone y el espíritu del 92…

Sólo echo de menos a alguien.

Jesús gil pre-metrosexual

“Mis ídolos son Franco, Jesús y el Che Guevara”

Y es que aunque la frase que encabeza este post bien podría haber salido del hocico de Mou, la verdad es que es una de las numerosas citas célebres que nos dejó el inconfundible ex-presidente del Atleti y de Marbella, Jesús Gil y Gil.

A pesar de que hay quien le ha visto pasearse a lomos de Imperioso por distintas playas brasileñas, hace ya nueve años -¡cómo pasa el tiempo!- que Gil nos dejó. Lo hizo sólo en cuerpo, ya que su espíritu y su recuerdo siguen estando presentes en la cabeza de cualquier aficionado al fútbol cuando el Atleti disputa un partido importante.

Con la liga ya ganada por el Barça, y a falta de conocer qué equipo alemán reinará en Europa el año que viene, el Madrid y el Atleti se enfrentan esta noche en el Bernabéu (21:30) con el fin de salvar la temporada.

Hagan sus apuestas.

Jack, el líder

No es lo mismo tener una idea que llevarla a la práctica.

Desde pequeño me gustó escribir. Ni soy un obseso de las letras ni destaco por ser un gran escritor. Pero el caso es que cuando he tenido que hacerlo -prácticamente siempre por obligación-, no se me ha dado mal.

Escribo porque quiero plasmar las ideas que me rondan en la cabeza. Creo que un blog es como un cuaderno en blanco, con la salvedad de que un blog te permite que otros lean lo que escribes, con todo lo que ello conlleva. Si encima tienes la suerte de que alguien lea y se interese por lo que escribes o, en el mejor de los casos, hable de lo que ha leído porque le ha gustado o no, apaga y vámonos.

Aunque a veces estoy de acuerdo con que lo importante es que hablen de uno, sea bien o mal, en este caso pienso lo contrario. Si alguien lee lo que escribes y le parece una mierda, no volverá a leer nada tuyo aunque le caiga del cielo. Por tanto, el paso de escribir de forma pública ha de darse con cierta seguridad y convicción.

El lanzamiento de este blog ha sido una cosa espontánea. El caso es que aunque muchas veces me ha picado el gusanillo de montar un blog, nunca me había decidido por el hecho de no saber sobre qué escribir. La dificultad no ha estado fundamentada en una cuestión de soporte, tiempo o ganas, sino de temática. Esto es como cuando estabas en el colegio y veías a tus compañeros dibujando algo guapo. En ese momento decías, si este mindundi es capaz de pintar así de bien, ya verás la que lío yo. Cogías una hoja del final de aquel cuaderno de anillas torcidas por lo apretujado que iba en la mochila, el típico boli mordido -o lápiz, si eras un maldito desastre-, y empezabas a hacer trazos pretendiendo dibujar… ¿el qué?. Aquí llegamos al quid de la cuestión. Siempre he envidiado la imaginación de aquellos que eran capaces de pintar de forma espontánea.

O tienes talento e imaginación, o más te vale aprender un poco si no quieres dibujar la basura que dibujaba yo.

“Manolete, si no sabes torear, pa que te metes”, que diría mi colega Antonio.

Ahora bien, parece que por fin he econtrado aquello sobre lo que creo que se me puede dar bien escribir. Y ésto es sobre hacer planes. Soy el típico colega pringao que organiza las cenas y las vacaciones. El que te lleva a conocer ese bar que han abierto en no sé dónde. El que propone destinos a los que ir.

Los cachondos de mis amigos me llaman Jack...

Los cachondos de mis amigos me llaman Jack…

De eso va este blog. De hacer y deshacer. De planear, buscar e informarse. Va de mandar mails, hacer llamadas y contar con la gente sin que ellos lo sepan. De mirar el calendario y calcular presupuestos. De ojear la Guía del Ocio, el OnMadrid o la web de Lonely Planet… De ponerse nervioso pensando en las aventuras, fotos, risas y juergas que nos estaríamos pegando si ahora mismo estuviéramos en ___.

Pues eso. Bienvenidos al mundo de las películas y los peliculeros, al de los planes que has hecho, al de los que vas a hacer, o al de los que te gustaría realizar pero te faltan pelotas, pasta o tiempo para ello. Pasen, vean, comenten y propongan.