Hablar por hablar

Hace unas semanas volví a ver Down by Law.

Para los que no la hayan visto, trata sobre tres tipos que coinciden en la misma celda de una cárcel de Lousiana. A pesar de que ninguno de ellos es lo que describiríamos como un ciudadano ejemplar, la verdad es que terminan entre rejas por eso que se conoce como estar en el lugar equivocado en el momento equivocado. De esa unión fortuita surge una gran película en la que lo importante no es lo que ocurre, si no lo que en ella se dice. Y la culpa de ello la tiene, en gran medida, ese dios del parloteo personado en la figura de Roberto Benigni.
A pesar de que la he visto varias veces, llevo días intentando escribir algo sobre ella y no encuentro las palabras adecuadas para hacerlo. Eso sí, cada vez que salgo a correr, voy en bici o en el metro, o se me olvida poner la música en el coche -cosa que me sucede más a menudo de lo que uno puede imaginarse-, esta escena viene a mí y no consigo quitármela de la cabeza durante un buen rato.

El acento lo bordo.

Puesto que en  las otras películas de Jim Jarmush en las que aparece Benigni –Night on Earth y Coffee and Cigarettes éste me gusta especialmente, he llegado a la conclusión de que lo que me divierte son las conversaciones en las que el toscano interviene. No me malinterpreten, las tres películas son espectaculares, el problema ha sido el enfoque de este post.

“¿Conocen este chiste? Dos señoras de edad están en un hotel de alta montaña y dice una: Vaya, aquí la comida es realmente terrible. Y contesta la otra: Sí, y además las raciones son tan pequeñas… Pues, básicamente, así es como me parece la vida. Llena de soledad, miseria, sufrimiento, tristeza… Y sin embargo se acaba demasiado deprisa.” – Alvy Singer (Annie Hall, 1977)

Si nos paramos a pensar en alguna conversación buena, muy buena, que hayamos tenido en los últimos meses, seguro que no nos vienen a la cabeza tantas como nos hubiéramos imaginado. Conversar es algo menos aleatorio de lo que parece. Juntar palabras formando frases y expulsarlas sin parar a través de los labios no garantiza un resultado interesante. De hecho, esta actividad tan habitual en nuestro día a día es lo que convierte las buenas conversaciones en un regalo, en un lujo. Y es que si todo el mundo fuese capaz de mantener una charla fascinante cada vez que abre la boca, las relaciones sociales se convertirían en algo completamente distinto, lo que no quiere decir mejor.

Todo lo que escasea es atractivo.

Conversation

Una conversación es, básicamente, la interacción entre dos o más interlocutores. El intercambio de opiniones, ideas y argumentos incluye además otros elementos como los gestos y las miradas. El lenguaje no verbal puede ser, en ocasiones, hasta más importante que las palabras. Lo mismo pasa con el silencio y su correcta utilización.

Hay personas silenciosas que son mucho más interesantes que los mejores oradores.

Benjamin Disraeli

Estas líneas, en realidad, no son más que un ejercicio de autocrítica. A pesar de que hablar es una de las cosas que más me gusta hacer, según mi querida madre siempre lo he hecho de más.

En ocasiones llegué a ser desesperante. Hasta extenuante, creo.

Fui uno de esos niños que son capaces de preguntar las cosas más absurdas sin esperar a obtener una respuesta. Parecer ser que me incomodaba el silencio, cosa fácil de entender ya que aún a día de hoy, me cuesta mucho manejarlo correctamente. No soy el único, que conste.

De esta forma, expresiones como habla más que un sacamuelas, no se calla ni debajo del agua, lo que hace este chiquillo es hablar por hablar, y un largo etcétera, se convirtieron en algo habitual cada vez que mantenía abierta la boca demasiado tiempo.

Con los años uno aprende a diferenciar cuándo está hablando de más, igual que asimila y, después reflexiona, acerca de la importancia de una buena conversación. De ahí que me cueste escribir acerca de las buenas películas. Y es que si no soy capaz de hablar correctamente, ¿quién soy yo para criticar o analizar aquello que me parece sublime?

¡Ah!, una última reflexión para los que todavía no manejamos el arte de la conversación.

“La razón de que haya tan pocas personas que resulten agradables en la conversación estriba en que cada cual piensa más en lo que se propone decir que en lo que están diciendo otros, y nunca escuchamos cuando estamos deseosos de hablar.”

La Rochefoucauld

Hablen y escuchen lo que otros tengan que decir. Antes de hablar piensen, escuchen y recuerden que, lo que nosotros queremos contar, ya lo sabemos.

The gambler

El dinero le quema en el bolsillo. “Gano fijo”- se dice a sí mismo.

Dados, quiniela, lotería.

Black Jack, ruleta, poker, tragaperras.

Porras, bingo, hipódromo, galgos, apuestas deportivas.

Le gusta apostar a todo. Da igual si sabe jugar o no, no le importa no haber visto en su vida el deporte que retransmiten en las pantallas del local.

“¿Cómo se juega a ésto?” -pregunta con curiosidad al tipo de la máquina de al lado.

Lo único que sabe es que puede ganar.

Las apuestas están basadas en el azar. Es cierto que existen variables, técnicas y trucos, hay quien cuenta cartas, otros pasan horas examinando el funcionamiento de los juegos y acaban descubriendo sus ciclos, los soplos y amaños de partidos están a la orden del día. Las dichosas trampas y los consabidos tramposos.

Todos estos factores son influyentes, es imposible negarlo. Pero lo que tampoco se debe olvidar es que, en todo juego de azar, siempre hay un factor de probabilidad que acaba influyendo, en mayo o menor medida, en el resultado.

Eso es lo que le gusta, esa descarga de adrenalina, esa emoción contenida que puede acabar en grito o bufido en función de cuán emocionante sea la situación. Miradas, empujones. “Vamos…vamos…”,- dice apretando los puños mientras le da un codazo a su cómplice.

Y es que divertirse apostando depende siempre de la compañía.

Igual que ni bebe solo, ni sale de fiesta solo, ni va al cine solo, ni cena en un restaurante solo, nunca apuesta solo. Eso es de perdedores.

Tampoco apuesta cuando no le sobra. Porque, como repetía una y otra vez su padre, “jugar por necesidad, perder por obligación”. Se juega lo que le sobra de la caña y el paquete de Marlboro, cinco pavos a que el Madrid, el Barça, el Chelsea, la Juve y los Lakers ganan esta noche, dos pavos con los de la oficina a que el Madrid gana 3-1 al Atleti el viernes en la final de copa y, quizá, cincuenta euritos las dos veces al año que van con los colegas al casino de Torrelodones.  Se acabó.

Bueno, eso sin contar los dos euros de Euromillones y euro y medio del Gordo que apuesta en el estanco los viernes a mediodía, los otros diez de las noches de los jueves de verano en el hipódromo, algún cartoncillo de vez en cuando en el bingo… o lo que se juega al poker.

Porque, además de ser de lo más accesible, divertido y entretenido de lo nombrado hasta ahora, el poker lleva muchos años de moda, es fácil de aprender y gusta a casi todos.

No es ningún experto. De vez en cuando le gusta jugar al Texas hold’em con sus colegas y, cuando no hay otra cosa en la tele, ve las mesas finales de los múltiples torneos internacionales en los que horteras italianos, franceses, españoles y yankees ganan millones en las Bahamas. No es de los que va al casino y se sienta en los sit’n’go. Quizá alguna vez ha jugado al poker de máquina. Ahora mismo no recuerda haberlo hecho.

De lo que sí se acuerda siempre es de la frase de Paul Newman en El color del dinero (1986): “Un dólar ganado en el juego es el doble de dulce que un dólar ganado en tu sueldo”

A él lo que de verdad le gusta es el cine.

Los juegos de azar son una fuente inagotable de ideas para hacer películas. Las hay de todo tipo. Algunas basan su argumento en el poker, en otras los protagonistas se juegan todo al número diez, al rojo o al caballo ganador. Hay muchas que sólo tocan el tema del juego de refilón.

Martin Scorsese, Joe Pesci y Robert De Niro durante el rodaje de “Casino”

Martin Scorsese, Joe Pesci y Robert De Niro durante el rodaje de “Casino”

Como ver pelis es barato y no a todo el mundo le gusta o puede apostar, voy a proponer una lista con algunas películas que he visto, y otras que aún no, en las que las apuestas forman parte del hilo argumental. Es posible que incluya algunas malas y me deje muchas otras en el camino.

Si se os ocurren más, decídmelo y completamos la lista.

1. The Grand (2007) – Woody Harrelson, Werner “The German” Herzog, un barco y un torneo millonario de poker

2. Rounders (1998) – Matt Damon y Edward Norton en una de las mejores de la lista

3. 21 (2008)– En España 21 Black Jack. Kevin Spacey recluta alumnos para contar cartas

4. Maverick (1994) – Un clásico. Mel Gibson y Jodie Foster en el lejano oeste jugando al poker

5. Lock, Stock and Two Smoking Barrels (1998) – Espectacular. Cuatro tipos tienen una semana para devolver medio millón de libras

6. Cincinnati Kid (1965) – Steve McQueen se enfrenta a un maestro del poker

7. Honeymoon in Vegas (1992) – Nicolas Cage utiliza a su prometida para pagar una apuesta en Las Vegas

8. A Big Hand for the Little Lady (1966) – Henry Fonda y su mujer apuestan más de lo que se pueden permitir

9. Casino Royale (2006) – James Bond jugando al poker. Peligroso. Remake de la original (1967) interpretada por Peter Sellers

10. Ocean´s 11 (2001), Ocean´s 12 (2004), Ocean´s 13 (2007) – Un reparto de lujo prepara el atraco perfecto a un casino. En la original (1960), Frank Sinatra y Dean Martin intentan robar cinco casinos de Las Vegas en la misma noche

11. Casino (1995) – La mafia de Chicago manda a Sam “Ace” Rothstein -interpretado por Robert de Niro- a supervisar el funcionamiento de un casino en Las Vegas. Martin Scorsese dirige a de Niro -por última vez hasta el momento-, Joe Pesci y Sharon Stone en, seguramente, la mejor película de toda la lista

12. “Alfred Hitchcock Presents” Crack of Doom (1956) – Corto sobre poker preteneciente a la segunda temporada del programa

13. High Roller: The Stu Ungar Story (2003) – Película basada en la vida real del jugador de poker neoyorkino Stu Ungar

14. The Cooler (2003) – El mejor jugador de un casino de Las Vegas pierde su suerte cuando, para disgusto de su jefe, se enamora

15. The Sting (1973) – Traducida al castellano como “El Golpe”, la genial película interpretada por Paul Newman y Robert Redford no trata específicamente sobre poker, pero usa el juego como un importante pilar en su argumento

16. Croupier (1998) – Un escritor, interpretado por Clive Owen, planea una novela mientras trabaja como croupier en un casino

17. Revolver (2005) – Jason Statham y Ray Liotta encabezan un reparto dirigido por Guy Ritchie. Trama complicada salpicada por apuestas y sed de venganza

18. Atlantic City (1980) – Burt Lancaster, Susan Sarandon, drogas y un casino en Atlantic City

19. California Split (1974) – Dos jugadores, carreras y una partida de poker en Reno

20. All in: The Poker Movie (2009) – Documental que explica el por qué del renacimiento del poker

21. Shade (2003) – El juego y el mundo de la noche se unen en este film protagonizado por un reparto curioso

Bob Geldof y los Lannister

El lunes es un día odioso.

A pesar de que duermo poco y no me cuesta madrugar, los lunes a las siete de la mañana pienso en el suicidio. Sobre todo esos malditos lunes en lo que abro un ojo antes de que suene el despertador… ¿por qué me haces esto? -me pregunto a mí mismo-.

El fin de semana suele causar estragos. Barba de tres días (de dos si saliste el sábado y no eres un hispter), ojeras, vestigios del fiestón del viernes en forma de resaca y, lo más importante, unas ganas de morirte que te cagas.

Te planteas desaparecer.

Se te ocurren cincuenta excusas diferentes, todas inverosímiles y ridículas. La época escolar ya pasó, amigo. Todo el mundo sabe que no estás enfermo.

Como no hay más remedio que hacerlo, te levantas y te pones manos a la obra. Cuanto más tarde reacciones, peor.

Al lío.

Quien dice lunes… dice miércoles porque, al final, salvo el fin de semana, el resto de días son iguales. Lo importante es que aún no está todo está perdido, de verdad. Todavía podemos salvar el día.

Y es que los lunes también pueden tener su parte positiva.

Ayer salió en EEUU el séptimo capítulo de la tercera temporada de Game of Thrones: The Bear and the Maiden Fair -El oso y la doncella rubia-, lo que quiere decir que ya tenemos plan para esta noche. El capítulo promete. King´s Landing echa humo, John Snow ha llegado a la cima y hace mucho que no sabemos nada de Khaleesi.

Como siempre hay gente que no va al día, no voy a destripar nada, tranquilos. No soy de esos que se leen los libros y, llevados por la emoción del momento, cuentan cosas que los demás no quieren oír. Daos por aludidos.

Lo que sí puedo decir es que parece que hay serie para rato. Según he leído en una entrevista, la producción de la cuarta temporada ya ha sido confirmada, y todo hace indicar que habrá tres o cuatro más. Material hay de sobra, según cuentan los que ya se han leído los libros, por lo que si HBO mantiene la calidad exhibida hasta ahora, el éxito está asegurado.

Ojalá todas las semanas podamos organizar planes como éste.

Ah, una cosa más. Los lunes con sushi saben mejor. Ahí lo dejo.

Picture by Siggi Sigbjornsson

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